19.10.18

Mis Cuentos XLV: Y la dichosa máquina no iba...


El primer día lo tomamos casi como un milagro, parecía que el castigo divino había cesado. El segundo la alegría no fue menor. A la semana ya se empezó a oír alguna protesta. Al mes aquello parecía una broma e incluso abría muchos informativos:

- Continúa lloviendo persistentemente en un área concentrada en 150 kms con centro en la Vega de Carmona

- Pronto lo declararán zona de interés pesquero, decía un chistoso locutor tirando de ironía.

La verdad es que ver el mapa del tiempo era de risa, o al menos muy raro... había una concentración permanente de nubes con "epicentro" en El Viso y que se extendía por casi toda la provincia de Sevilla, visto desde la distancia parecía la galaxia Andrómeda.

El humor de la gente se "agallegó" con el paso de los días. Cuando se contaban 93 días seguidos de lluvia pertinaz la gente feriera, playera, o semana santera maldecía, rogaba o bromeaba de todas las formas en que se le ocurría.

Yo, lo llevaba con estoicismo... nunca me molestó la lluvia, había cambiando hábitos, por ejemplo me había apuntado a un gimnasio, porque lo de jugar al pádel se había convertido en un lujo oriental en la única pista cubierta de la comarca... Cuando pensé en pádel recordé cuánto hacía que no veía a Luis José... mi pareja de pádel. ¡Claro! como no jugábamos. ¿Dónde se habría metido que no daba señales de vida? 
Un tipo raro, nuestro Luis José, desde pequeño siempre cacharreando e "inventando"... nos metíamos muchísimo con él... De pequeño le llamábamos "Doc" o "Edison"... 
La verdad es que un par de años antes nos había dejado planchadísimos a todos,  después de escuchar durante mucho tiempo en las cervecitas del tercer tiempo de los partidos de pádel sus teorías sobre el agua: aquello de "el ambiente está lleno de vapor de agua"... "sólo hay que ponerse y recogerla" "cuánto más calor haga más agua hay en el ambiente para recogerla" (esta teoría la repetía incluso cuando éramos pequeños... aunque entonces decía "contri" más calor haga, jajaja, ¡qué tiempos!)

En fin que cuando presentó su máquina de "hacer agua" condensando el vapor de agua del ambiente y la empezó a vender masívamente a los sitios más insospechados: Arabia, El Sahara, Arizona... Nos quedamos todos como si hubiésemos sido unos auténticos lerdos toda nuestra vida...

Pensando en todo esto... uní ideas... y me acordé de otra de las teorías clásicas de nuestro "Doc" particular: "Si quisiera hacer nubes sólo tendría que provocar que se aglutinase el agua que está dispersa en el ambiente, ¡Cómo el algodón de azúcar de la feria! "

Una idea cruzó mi cabeza y me fui a la "base de operaciones de "Edison""

Llegué, vi la luz encendida... ¡Y el centro de "Andrómeda" sobre la nave de "Agua Mágica" (la empresa de Luis José!

Entré (la puerta estaba abierta) y LuisJo me recibió con los ojos fuera de las órbitas:

- ¡¡¡Parece que ha tomado vida, Rafa!!! ¡¡No consigo controlarla!! ¡¡¡¡¡La programo, y reprogramo, le doy órdenes, le cambio el sentido, la potencia, la velocidad... pero no consigo que esta amalgama de nubes se disuelva y deje de llover!!!!! ¡Voy a provocar un cataclismo ecológico!...

y, así...frases por el estilo...

Cuando entendí lo que había pasado. Directamente le pregunté:

- "Edison", llevamos casi 100 días de lluvia y ¿Lo has provocado tú?
- Sí, sólo quería solucionar lo de la puñetera sequía... después de dos años, a ver si conseguía que volviese a llover... ¡La máquina de algodón de azúcar! ¿Recuerdas? ¡Pero se ha descontrolado! ¡Y no consigo que deje de llover o llueva en otro sitio!

Le mire... me giré, y cuando localicé el cuadro eléctrico de la nave... sin mediar palabra, desconecté el diferencial principal...

Se oyó un terrible trueno, e inmediatamente cesó de llover, a los dos minutos el cielo se despejó y se vio un Sol radiante en un cielo increíblemente azul.

Luis José sólo dijo una palabra:

- JO   DER !

- Es fácil, recuerda que el informático soy yo, Edison, "apaga y enciende". Por cierto, sabes que la Semana Santa me fastidia un montón... a ver si pones tu inventito a ratitos, que si no los bares no hay quien los pise esos días.




Un saludo a tod@s

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Hay palabras que suben como el humo, y otras que caen como la lluvia.
Madame de Sévigné (1626-1696) Escritora francesa.




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