19.10.18

Mis Cuentos XLV: Y la dichosa máquina no iba...


El primer día lo tomamos casi como un milagro, parecía que el castigo divino había cesado. El segundo la alegría no fue menor. A la semana ya se empezó a oír alguna protesta. Al mes aquello parecía una broma e incluso abría muchos informativos:

- Continúa lloviendo persistentemente en un área concentrada en 150 kms con centro en la Vega de Carmona

- Pronto lo declararán zona de interés pesquero, decía un chistoso locutor tirando de ironía.

La verdad es que ver el mapa del tiempo era de risa, o al menos muy raro... había una concentración permanente de nubes con "epicentro" en El Viso y que se extendía por casi toda la provincia de Sevilla, visto desde la distancia parecía la galaxia Andrómeda.

El humor de la gente se "agallegó" con el paso de los días. Cuando se contaban 93 días seguidos de lluvia pertinaz la gente feriera, playera, o semana santera maldecía, rogaba o bromeaba de todas las formas en que se le ocurría.

Yo, lo llevaba con estoicismo... nunca me molestó la lluvia, había cambiando hábitos, por ejemplo me había apuntado a un gimnasio, porque lo de jugar al pádel se había convertido en un lujo oriental en la única pista cubierta de la comarca... Cuando pensé en pádel recordé cuánto hacía que no veía a Luis José... mi pareja de pádel. ¡Claro! como no jugábamos. ¿Dónde se habría metido que no daba señales de vida? 
Un tipo raro, nuestro Luis José, desde pequeño siempre cacharreando e "inventando"... nos metíamos muchísimo con él... De pequeño le llamábamos "Doc" o "Edison"... 
La verdad es que un par de años antes nos había dejado planchadísimos a todos,  después de escuchar durante mucho tiempo en las cervecitas del tercer tiempo de los partidos de pádel sus teorías sobre el agua: aquello de "el ambiente está lleno de vapor de agua"... "sólo hay que ponerse y recogerla" "cuánto más calor haga más agua hay en el ambiente para recogerla" (esta teoría la repetía incluso cuando éramos pequeños... aunque entonces decía "contri" más calor haga, jajaja, ¡qué tiempos!)

En fin que cuando presentó su máquina de "hacer agua" condensando el vapor de agua del ambiente y la empezó a vender masívamente a los sitios más insospechados: Arabia, El Sahara, Arizona... Nos quedamos todos como si hubiésemos sido unos auténticos lerdos toda nuestra vida...

Pensando en todo esto... uní ideas... y me acordé de otra de las teorías clásicas de nuestro "Doc" particular: "Si quisiera hacer nubes sólo tendría que provocar que se aglutinase el agua que está dispersa en el ambiente, ¡Cómo el algodón de azúcar de la feria! "

Una idea cruzó mi cabeza y me fui a la "base de operaciones de "Edison""

Llegué, vi la luz encendida... ¡Y el centro de "Andrómeda" sobre la nave de "Agua Mágica" (la empresa de Luis José!

Entré (la puerta estaba abierta) y LuisJo me recibió con los ojos fuera de las órbitas:

- ¡¡¡Parece que ha tomado vida, Rafa!!! ¡¡No consigo controlarla!! ¡¡¡¡¡La programo, y reprogramo, le doy órdenes, le cambio el sentido, la potencia, la velocidad... pero no consigo que esta amalgama de nubes se disuelva y deje de llover!!!!! ¡Voy a provocar un cataclismo ecológico!...

y, así...frases por el estilo...

Cuando entendí lo que había pasado. Directamente le pregunté:

- "Edison", llevamos casi 100 días de lluvia y ¿Lo has provocado tú?
- Sí, sólo quería solucionar lo de la puñetera sequía... después de dos años, a ver si conseguía que volviese a llover... ¡La máquina de algodón de azúcar! ¿Recuerdas? ¡Pero se ha descontrolado! ¡Y no consigo que deje de llover o llueva en otro sitio!

Le mire... me giré, y cuando localicé el cuadro eléctrico de la nave... sin mediar palabra, desconecté el diferencial principal...

Se oyó un terrible trueno, e inmediatamente cesó de llover, a los dos minutos el cielo se despejó y se vio un Sol radiante en un cielo increíblemente azul.

Luis José sólo dijo una palabra:

- JO   DER !

- Es fácil, recuerda que el informático soy yo, Edison, "apaga y enciende". Por cierto, sabes que la Semana Santa me fastidia un montón... a ver si pones tu inventito a ratitos, que si no los bares no hay quien los pise esos días.




Un saludo a tod@s

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Hay palabras que suben como el humo, y otras que caen como la lluvia.
Madame de Sévigné (1626-1696) Escritora francesa.




30.9.18

Mis cuentos XLIV: El cojín rojo...


No se sentía un depravado ni un vicioso, no se sentía ni mala persona por ello...era un "pecadillo" que tenía desde juventud, allí lo aprendió todo y aún ahora allí también se desquitaba (al menos una vez cada quince días, aunque en realidad ¡los viernes era fijo! jajajaj) de la falta de apetito sexual de, Irene, su mujer. Además era una limpia relación mercantil, él pagaba y ellas le cobraban un servicio.

Es cierto que no había sido siempre el mismo sitio, faltaría más, de hecho al principio (jajajaj, ahora recordaba la primera vez que lo llevó su tío Fernando "para que se hiciese un hombre" ¡Con quince años!... No, aquella vez, no le gustó casi nada, y menos que nada el olor del sitio)...de hecho al principio los locales eran, como más cutres, más sórdidos, más sucios...

Pero han evolucionado, y mejorado estos locales, se han adaptado a los tiempos y, sobre todo, la mercancía extranjera ha subido el nivel muchísimo. Ahora tienen, no sabría cómo explicarlo, ¡Más clase! eso es, ¡Más clase!

Su favorito ahora es "El desahogo del guerrero" en el polígono industrial donde está la empresa... vaya nivelón que tiene, y variedad, rotan a las chicas muchísimo, es difícil que cada quincena esté alguna de las que estuvo la anterior, eso sí al cabo de cuatro o cinco meses vuelven a repetir el lote. Le gustó mucho una chica rubia ¿Bielorrusa? e intentó saber dónde estaría la siguiente quincena para repetir con ella, pero por poco no le cuesta un disgusto con la mole de portero del local que se enfadó porque le hiciese esa pregunta a la chica (¿Irina? puede que se llamase así, ¡Anda, no había caído! ¡Qué parecido a Irene! Lo mismo le gustó por eso... jajajajaj)

Pues hablando del "Desahogo" últimamente le hacía gracia los premios que ofrecían: una veces un juguete, un peluche, un pañuelo... siempre cosas muy "cuquis" y que no levantaran sospechas si las llevabas a casa... El de este mes era un modelo de cojín rojo que simulaba un corazón "Te quiero mucho" tenía escrito en letras doradas... Se había encaprichado él en conseguirlo (normalmente era por consumo, ¡una especie de premio a la fidelidad del cliente! ¡¡¡como las gasolineras o los supermercados!!!, sólo la idea le parecía muy divertida), pues se había encaprichado en conseguirlo para regalárselo a Irene... ¡Sabía que le encantaría!

Puso todo su empeño en lograrlo, pero no le fue posible, a los pocos días cambiaron de regalo... ¡un Osito teddy! ¡una ñoñería!

Se enfadó tanto que en vez de ir a su cita del viernes, se fue al bar de Manolo, se tomó dos cervezas y de ahí a casa. Al llegar cuando fue a sentarse en el sofá tuvo que retirar un cojín igualito al del "Desahogo" con sus letras doradas, ¡idéntico! 

- ¡Irene! ¿Dónde has comprado este cojín?
- No, no lo he comprado yo, se lo ha regalado a Marta, David, su chico, (dice que lo ha ganado en una rifa en un bar en el que para mucho) pero me ha gustado tanto a mí que me lo ha regalado. ¿A que es muy cuqui?



Un saludo a tod@s


"Las mujeres han servido durante todos estos siglos como espejos que poseyeran el poder de reflejar la figura del hombre a un tamaño doble del natural”. 
Virginia Wolf, escritora británica.


2.9.18

Mis cuentos XLIII: Arroz con carabineros...


- Que sí, joder Unai, que sí, ¡Que mis padres quieren invitarte a comer!
- Pero es que el sábado, a esa hora. Total y ¿Por qué me quieren conocer?
- Por qué va a ser, joder, porque hace 5 años que vamos juntos. Porque mis padres son muy clásicos. Porque parece que fuese mentira, lo nuestro, joder. Porque es normal, ¿no? es normal que te quieran conocer... Además el Aitá va a hacer su especialidad: Arroz con carabineros.
- Pues no me gustan.
- Tú estás tonto, chico, joder. ¿No te gusta el arroz con carabineros?
- ¡No me gustan los padres! Venga, va, lo que tú digas... el sábado, pues.

...

- ¿Cómo no vas a venir? ¡Claro que vas a venir, tío! ¡No nos puedes dejar tirados!
- ¡Que Enara, es mucha Enara, tío, joder, Karlos, joder !
- ¡Que sí vienes, coño! ¡Que éste es muy importante, joder!

...

- Joder, Unai... que sí, que lo entiendo... que es tu trabajo... claro que lo entenderán también... pero ya es mala suerte, txico. Yo también, agur.

- Nada, Aitá, que echa un poco menos de arroz, que Unai no puede venir que le han puesto una guardia con la que no contaba. ¿Cómo que de qué? Pues en el hospital, ¿De qué va a ser, pues no os dije que es enfermero?
...

- ¡Buenísimo, Aitá, como siempre! Sí, ya lo pongo, ¡ay el dichoso fútbol! ¿Y qué más me da a mí que juegue contra el Depor?

Se oyen los cánticos:
"...que viví, todo lo que yo dejé por seguir a mi glorioso nadie lo puede entender. Me emociono al recordar..."

Allí en la grada, un chico alto y fuerte como una mole, el pelo rapado a los lados como un indio chickasaw, sujetaba a otro fibroso, con barbas,  encaramado a la valla y que desde allí dirigía los cánticos de la afición de espaldas al terreno de juego.

- ¡Vamos, Unai!

"...mejores animando son los del Alavés. Llevo toda la semana esperando el partido para disfrutar como cada domingo..."

Unai, encima de la valla, agita la bufanda, se desgañita en la grada, apoyado en el fuerte hombro de Karlos.

- ¡Vamos, Unai!

"...Los momentos que viví, todo lo que yo dejé por seguir a mi glorioso nadie lo puede entender..."

- Ese chaval, Enara, el de barbas, ¡es un crack, pues! Mueve a toda la afición, y el día que no está, el campo, no es lo mismo, pues... Una pena que no haya podido venir tu novio, hubiéramos visto el partido juntos. Porque ¿Le gustará el fútbol, no? ¿Y será del Alavés, no?


- Pues sí, una pena, Aitá... y sí, creo que le gusta el fútbol y es del Alavés... pues sí, una pena... 


Un saludo a tod@s


El negocio del cine es macabro, grotesco: es una mezcla de partido de fútbol y de burdel.
Federico Fellini (1920-1993) Director de cine italiano.


16.8.18

Mis cuentos XLII: Necesito dormir...


Cuando llevaba tiempo en el paro y combatía las horas acodado en la barra de su bar de cabecera, tras la tercera o cuarta copa, de manera recurrente, afirmaba Luis Felipe Vejo Carrizo que debía su nombre al homenaje que su abuelo materno le quiso hacer al, en su opinión, mejor "coñá" del mundo.
Eran días en los que tras haber pasado la frontera de los dos cincos en su calendario particular y haber dedicado los últimos treinta y dos en cuerpo, que no en alma, a la difunta fábrica de zapatos de D. Severiano, Luis Felipe Vejo Carrizo se debatía en qué hacer para allanar el camino hasta la prometida jubilación. En uno de esos días esperando acodado a que su suerte cambiase le llegó una pequeña oportunidad en el oficio de sus inicios y que, pensaba, había desterrado para siempre, a amasar (a tiempo parcial) en una panadería: este trabajo es ingrato como pocos, horas de pie dando formas a la masa a las horas que el resto duerme. 
Notaba Luis Felipe Vejo Carrizo la diferencia de sus energías en este trabajo con respecto a cuando comenzó en el mismo como aprendiz con quince años, y estuvo hasta los veinte en que la Patria le demandó parte de su tiempo. Entonces no tenía problema ( a pesar de que la jornada era más del doble que ahora) en juntarse con los amigotes y de ahí marchar al tajo, y sin casi dormir repetir el ciclo.
No son tiempos de grandes oportunidades para según qué personas, pues he aquí que de una de sus grandes pasiones: el fútbol, le vino otra oportunidad para completar un sueldo medianamente digno. Era Luis Felipe Vejo Carrizo desde hace mucho tiempo abonado (porque se lo regalaba su madre) a la zona más barata del Bernabeu  desde hace unos años al 4º anfiteatro de fondo, y compartía ratos de tertulia pre y post partidos con sus amigos de siempre. En una de éstas, Germán, le dijo que estaban buscando "seguratas" para los partidos, y que él con su corpulencia seguro que daba el tipo. 
Efectivamente, lo cogieron, y desde hace doce jornadas Luis Felipe Vejo Carrizo tiene que sobre el mismo césped donde hace las grandes gestas su Madrid, sentado en una silla de tijera,  mirando a la grada; imaginar, por las caras y gritos de los aficionados, las jugadas que están ocurriendo a su espalda. 
Por mucho que los aficionados griten, insulten e incluso se burlen de él, el trabajo de una panadería no es el mejor para mantener alerta a un vigilante, eso hace que cuando el sueño empieza a agregar excesivo peso en sus párpados, Luis Felipe Vejo Carrizo vuelva la cara hacia el campo y así consiga vencer por un rato a Morfeo. Esta pequeña licencia sobre la obligación había provocado que su coordinadora le hubiese amenazado los tres últimos partidos con echarlo si volvía a verlo mirando a los jugadores en lugar de vigilar la grada, en el último ya la amenaza se convirtió en ultimátum: "Si te vuelvo a ver de espaldas a la grada ya no te volverás a perder un partido más como aficionado, ni tendrás que vender la entrada correspondiente a tu abono", le dijo con sorna la muy "siesa". 
Hoy miércoles no es un partido cualquiera: semifinal de la Champions, ¡ante la Juve de Cristiano!
Desde que empezó el partido, por mucho que los "Negroazurri" que tenía enfrente gesticulasen e insultasen, por muy dura que había sido la noche en la panadería, por muchos "uys" que se oyesen en el resto del campo...Luis Felipe Vejo Carrizo no volvió la cara ni una sola vez.

Al día siguiente, cuando recibió el whatsapp del grupo de la empresa de seguridad comunicándole que estaba despedido, no daba crédito. Decidió ir a la oficina de la empresa a preguntar el motivo.
Mientras esperaba a que lo atendiese su jefa se puso a ojear los periódicos que había sobre la mesa, al coger el Marca observó que, a pesar de la abultada victoria por 5-0 de ayer, en la portada estaba una foto enorme suya en el partido ¡dormido! bajo el titular de: "¡El cazador cazado!" 
No esperó a que lo atendiesen y se marchó al bar de Pepe donde, tras la tercera copa, le dijo al camarero:
¿Sabes por qué me llamo Luis Felipe?

Un saludo a tod@s


La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.
Françoise Sagan (1935-2004) Escritora francesa.

27.7.18

Televisores...


Por circunstancias que no vienen al caso, tres veces en poco tiempo.
Y me gustaría escribir mis valoraciones.
Esas son las ocasiones en que en mi familia hemos tenido que ser usuarios del sistema público de hospitales andaluces, las joyas de la corona.
En la atención, diligencia, cariño y eficacia de los/as profesionales (desde los/as súper médicos especialistas al último/a auxiliar) que han atendido a la paciente (mi madre) sólo le puedo dedicar loas y agradecimiento infinito. ¡Un auténtico lujo!
Como diría alguien, incluso "a pesar"... A pesar de atender a más pacientes cada vez, a no estar, ni por asomo bien pagados, a hacer "uno/a el trabajo que hace seis años hacían entre tres..." (dicho por ellas/os mismos), etc, etc, etc...montones de "a pesar" para esas/os profesionales.

Con todo ello, la paciente y los que la acompañamos, quedamos muy satisfechos de la mejoría y del trato recibido.

Pero, (claro, siempre hay algún "pero")

No puedo decir lo mismo de la logística: las instalaciones son francamente mejorables en muchísimos aspectos:
¿Ha pensado alguien en el trato que se le da a la persona acompañante?
He dicho "persona acompañante" pero de nuevo, como en tantas ocasiones, los cuidados son femeninos. A la hora de la hospitalización de un familiar, de la logística del acompañante se encargan mucho más las mujeres de la familia: (Madres, esposas, hijas, nietas, hermanas, cuñadas...) y en ocasiones cuando la familia no es muy grande, casi dedicadas a tiempo completo al cuidado del enfermo/a

Pensemos en algunos servicios que tiene que disfrutar esa persona (ya digo, en la mayoría de los casos mujer) que acude de acompañante de un/a paciente.

* El sillón: Innombrable, un auténtico potro de torturas y eso pensando que el "sillón" es a la par el sitio de descanso del acompañante y donde el enfermo "debe estar incorporado un ratito" (por cierto, cuando está el enfermo sentado, la acompañante está de pie, porque no tiene ya aunque sea un pequeño taburete)

* La higiene del acompañante: El aviso dice que el baño de la habitación es para los/as pacientes, y me parece muy bien. Prueben a ver el estado de los servicios para los acompañantes en los hospitales públicos, es decir, los que están en pasillos o en la planta baja. El del hospital que disfruto en esta ocasión (llevo cuatro días aquí) sólo tiene activas 2 tazas de las 7 (entre tazas y urinarios posibles), sin jabón ni papel. Afortunadamente yo soy de familia numerosa y me puedo turnar con mis hermanos, pero si la persona está aquí día tras día. ¿Cómo se asea, dónde se ducha? Un baño no aceptable es una fuente de gérmenes que acabarán en la habitación del paciente, amén del sufrimiento de la persona usuaria.

* La alimentación del acompañante: De nuevo un servicio de bar razonable, pero no es lo que necesita (en mi opinión) alguien que debe estar aquí por necesidad muchos días. Para desayunar, ayer por ejemplo, podía comprar bollería con aceite de palma a mansalva pero era imposible conseguir una pieza de fruta. ¿No sería posible que (pagando) quien quisiese pudiesen compartir el menú más saludable que comen los enfermos? En mi opinión la alimentación es básica para la salud, y tener a una persona a base de menú de bar varios días no ayuda.


No me cabe duda que los servicios de gestión de los entes hospitalarios hacen todo lo posible CON EL PRESUPUESTO que tienen y priorizan (como debe ser) la atención de los enfermos. Probablemente esa es la cuestión: que hace tiempo (desgraciadamente lo sé por experiencia propia) los presupuestos públicos sufren el rigor de la tijerita de los recortes a mansalva en donde se ve menos: ¡En la logística!

Ello hace que escondido tras el magnífico servicio de unos/as excelentes profesionales se guarda un servicio público que no pasaría los estándares que se le pedirían a un hostal de 3ª. Claro es que cuando nos ponemos enfermos (o nuestros seres queridos) lo que queremos es que nos curen, y además estamos acostumbrados a aguantar y no exigir.

Probablemente es una buena medida lo de la TV en las habitaciones, bueno sería también saber de quién fue la idea de ponerlas de pago a esos precios (1Euro/hora o 9 euros/3días) en 15 días como mucho ya hay para comprar una TV de ese tamaño, si el Sistema ha recaudado, pues finalmente es un impuesto indirecto y es de todos los/as andaluces pero si, además, es de una empresa privada, alguien  se ha lucrado tela con el sufrimiento de todos/as (¿quién no le pone la TV a su familiar enfermo?)

En fin, que no voy a aplaudir la medida de las TV, sino que digo "¡Que ya era hora!" y que si el gesto lo que implica es que se va a cuidar el sistema público de salud en su globalidad, aumentando presupuestos que incidan en una mejor prestación del servicio para los usuarios pues perfecto, pero si es un gesto, sólo es, como diría una buena amiga, "ponerse un lazo y llevar el culo al aire".

Un saludo a tod@s


La enfermedad hace agradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo.
Heráclito de Efeso (540 AC-470 AC) Filósofo griego.

22.7.18

Mis cuentos XLI: Necesito respirar...


No le pareció mala idea... total, él apoyaba a su chica en la lucha: ¡Una Huelga feminista!
- Pues sí, ¡la haremos!
En realidad se quedó un poco descolocado cuando Inés le explicó que él tenía que quedarse en "las trincheras"... 
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Pues que alguien tendrá que cuidar de mamá, organizar la logística de los niños, la casa,... todo
- Pero... ¿no estábamos a medias en esto?
- Sí, pero esta vez " la media" es que te vas a encargar tú... no pasa nada, cariño, es igual que hice yo la semana pasada cuando fuiste a la reunión de Madrid.

En fin, no lo terminaba de entender, resulta que él la había apoyado siempre, habían compartido todas las tareas y ahora le tocaba hacerlas a él en solitario porque ella estaba de huelga...

Pensó que la dichosa huelga era contra "los otros", contra los machistas recalcitrantes que no comparten ni están dispuestos a ceder ni uno solo de sus privilegios...

- Cariño, he recogido la cocina pon, tú, el lavavajillas, por fa, mientras me lavo los dientes.
- No, lo siento, Fer, son las 12,12, llevo 12 minutos de huelga...
- ¿Qué? ¡Anda ya!, déjate de tonterías que se nos va a hacer muy tarde.
- ¿Tonterías? No te puedo hablar más en serio. Me voy a la cama, si quieres que el lavavajillas lave... lo vas a tener que poner tú...

Armado de toda la paciencia del mundo, Fernando fue y puso el lavavajillas y se fue a la cama.

Por la mañana se levantó antes que Inés, y despertó a los niños ( tenía unas ojeras muy pronunciadas, la verdad es que las dos veces que su suegra había comenzado a gritar por la noche y que habían hecho que tuviese que ir a atenderla no habían ayudado a que pasara una buena noche; y eso que la segunda, Inés se había levantado como hace siempre pero cuando recordó que estaba de huelga regresó y sin decir nada se volvió a acostar)

Afortunadamente, Fer había avisado en el trabajo que por un problema logístico familiar, necesitaba entrar hoy una hora más tarde, (el problema logístico es que tenía que dejar a los chicos en el cole y esperar a que viniese Salma, la chica que cuidaba a Luisa, su suegra, durante el día). Como apoyaba a Inés en su huelga no dudó en dejarle el desayuno preparado. 
- ¡Adiós cariño, acaba con el patriarcado!

El día en la empresa fue tremendo, habían faltado cinco de las seis chicas y aquello era un caos.

A las dos menos diez, recordó la huelga y llamó a toda prisa a Mercedes, por si le podía hacer el favor de recoger a los chicos, ésta le dijo que llamara a Antonio... ¡Que ella estaba de Huelga!

Llegó a las 14:23 a la casa de Antonio y los chicos le preguntaron que qué comerían.
- ¿Sabéis qué? Nos vamos al Mcdonnals, ¡qué demonios!

La tarde no mejoró en exceso, prisas, traídas y llevadas al inglés, fútbol y baile, justo a tiempo para relevar a Salma a las 17.59.

Dado que aquello no tenía pinta de mejorar, decidió adelantar tarea y a las 18.15 bañó a Luisa. 
Tuvo que regañar varias veces a ambos chicos porque se sustituían en la Play y en el ordenador y no terminaban de aclararse si traían deberes o no...

19:19, David lo llama para echar un pádel.
- ¡Para pádels estoy yo! Otro día será...

A las 20:37 con la TV machacando con el éxito de la jodida huelga feminista se puso a preparar la cena, con lo que había en el frigo, porque tenía que haber ido al súper (la compra siempre la hacía él) y ¡se le había olvidado! (la verdad es que aunque se hubiese acordado, no sabía cuándo hubiese podido ir) 
Zafarrancho de duchas para los niños y, un hastiado Fer a pensar en qué cenar, aprovechó y se abrió su cervecita de preparar la cena.

Total para cenar: Salchichas y patatas fritas (anda que estamos hoy, apostando por la dieta 
mediterránea), y Luisa una sopa que (con toda la suerte del mundo) encontró congelada en el frigo.

Cuando la casa había entrado en calma a eso de las 22.30, apareció Inés.
- Hola, Cariño. ¡Qué exitazo la manifestación!
- Sí, lo he visto por la TV. Me alegro un montón.
- ¿ Y por aquí?
- Nada, sin problemas. Si quieres cenar...
- ... no, he tomado unas cañas con las chicas. Me voy a duchar y a acostar... ¡Estoy molida!

00:01 Fer se puso su ropa de "runing" e hizo amago de salir a la calle, Inés se había levantado al baño y lo vio.

- ¿ Dónde vas a estas horas?
- A la calle, a dar un paseo. Tu huelga ha terminado, y yo... yo necesito respirar.


Un saludo a tod@s

Conciencia del tiempo es igual a estrés y agotamiento corporal y emocional.
Shirley MacLaine (1934-?) Actriz estadounidense






24.6.18

Mis cuentos XL: ¡Y mañana es el examen!...



Fueron días de prepararlo, ni muchos ni pocos, los justos para conseguir el objetivo...

Ahora previo a dormir pensaba en todos los esfuerzos que había tenido que realizar para sentirse preparado. Había intensificado las actividades en la última semana. Presión en las redes sociales, una vez que se hizo con el número pues intensificó un contacto mucho más directo.

Había ido a la peluquería, y, por qué no, incluso a una clínica estética. Ropa nueva, y estrenar esos 
zapatos que siempre le "llamaban" cuando pasaba por delante del escaparate, la ocasión lo merecía.

Salió pronto, no le gustaba llegar tarde a las citas importantes. Cuando el tren se detuvo en el andén, era ya un manojo de nervios. La vio, por fin, ya estaba empezando a dudar si finalmente vendría.
- Lucía, eres aún más guapa en "analógico"
Ella soltó una carcajada, le dio dos besos, fue un momento raro, después de haber tenido sexo por internet. Se miraron... y, ahora sí, se dieron un largo beso.


Un saludo a tod@s

¡Qué agradable sería un mundo en el que no se permitiera a nadie operar en bolsa a menos que hubiese pasado un examen de economía y poesía griega!

Bertrand Russell (1872-1970) Filósofo, matemático y escritor británico.