14.2.26

XXIII


 
Como cada año, me siento a escribirte para contarte cómo nos va. No sabes cuánto te seguimos sintiendo cerca.

Este año ha sido importante, hubieras estado de boda. Me he vuelto a casar (sí, así, como suena). Pilar… creo que te habría encantado. Tiene esa mezcla de serenidad y carácter que tanto valorabas. Estoy seguro de que os habríais entendido bien, de esas conversaciones largas que empiezan en cualquier sitio y terminan arreglando el mundo.

Moisés está trabajando en Madrid y le va razonablemente bien. Es para estar orgulloso de él. Se ha hecho un hombre responsable, comprometido, fuerte. Sé que lo mirarías con esos ojos brillantes que tenías cuando alguno de nosotros daba un paso adelante.

La familia está bien. Seguimos unidos. La rama alemana volvió a casa, así que ahora mismo solo Moisés vive lejos. Aun así, de una manera extraña y bonita, todos estamos cerca. Como tú. La reunión anual de Pinedas, seguro que también te gustaría mucho.

Te echamos de menos, pero también te llevamos con nosotros, en cada decisión, en cada reunión, en cada recuerdo que aparece sin avisar.

Te quiero, te queremos.

En fin, hoy actúo en Sevilla, una manera de ir limpiando este día de nubes negras...

No hay comentarios: